¿Cómo evitar rozaduras con sandalias nuevas?
Para evitar rozaduras con sandalias nuevas, lo primero es elegir un modelo cómodo, con materiales suaves, buena sujeción y tiras que no resulten rígidas. Aun así, aunque la sandalia sea de calidad, no es recomendable estrenarla caminando durante muchas horas el primer día.
Lo ideal es adaptarla poco a poco: usarla primero durante ratos cortos, en trayectos sencillos, e ir aumentando el tiempo de uso progresivamente. Así el pie y la sandalia se van acostumbrando el uno al otro.
También puede ayudar alternarla con una sandalia que ya tengas usada y que sepas que te resulta cómoda. De esta forma, la transición hacia el calzado nuevo será más suave y se reducirán mucho las posibilidades de que aparezcan rozaduras.


